La puerta de embarque

Alguna vez me preguntaron que por qué no me dolían las despedidas, que por qué me quedaba hasta el último adiós de una persona, o esperaba hasta que atraviesen la puerta de embarque. Que por qué me quedaba con él si sabía que se iba a ir, que por qué volvía para despedirme y siempre era la primera en decir adiós.

Y creo que es porque me hace fuerte, las despedidas me dan un poco de tranquilidad, o miedo. Porque me hacen entender que somos almas libres, y que llegamos a algún lado o a alguien en el momento que necesitamos hacerlo, y que de esa misma forma nos vamos.

Tal vez y si es miedo, a irme yo, a dejarlo, a no decir adiós a tiempo, a que no volteen mientras voy por la puerta de embarque. Y por eso no me duele despedirme, porque así entiendo que las personas no son eternas, que están prestadas, que sólo podemos tenerlas un instante o muchos años; y ya depende de nosotros disfrutar al máximo de ese tiempo.

Que gracias por estar, gracias por llegar, y que hasta pronto o hasta aquí; pero gracias.

Que pasa

Me dijeron que el tiempo pasa volando, que la vida es una sola, que las oportunidades llegan y se van, que no se deja para mañana lo que se puede hacer hoy, que hay que madrugar, que no hay que perder el tiempo, que la edad, que los hijos, que las metas tienen fecha de caducidad, que la vida se pasa.

Me dijeron tantas cosas, tantas…

Pero siempre fui de hacer lo contrario, de ir contra la corriente, de tomarme mi tiempo, de dormir hasta tarde, de ver la vida como pasa. Y entendí que lo bueno tarda, que lo que vale la pena, llega, pero tarde. Que todo el mundo te aconseja para que seas lo que quieres, pero no feliz.

Que la vida SI pasa, y yo voy con ella.

Los sueños

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Cuando Carlos la tocaba creaba en ella una sensación que le provocaba gritar, él sentía sus latidos muy fuertes, sus manos sudaban y apretaba los labios disimuladamente para que ella no se diera cuenta de todo lo que podía lograr. A veces Carlos cerraba los ojos para imaginar un poquito mas.

Cuando ella mordía sus labios, Carlos la amaba, ni si quiera tenía idea que en esos pequeños detalles él enloquecía de amor.

A veces ella besaba sus cejas, esas mismas veces lo alborotaba quitándole la ropa, sentirle la piel la volvía loca. Desde entonces no deja que otro hombre la toque y la idea le aterra, tiene miedo que no entiendan su cuerpo, pero más le teme a que Carlos olvide como tocarla.

Perdón

Perdóname.

Por no haberte escuchado cuando me decías que necesitabas un tiempo.

Perdóname por hacer oídos sordos a esas palabras de ayuda.

Perdóname por no mirarte cuando te sentías mal.

Perdóname por haber perdido cosas importantes por estar con alguien más.

Perdóname por intentar cambiarte.

Perdóname una vez más.

Perdóname por no haberte querido como te lo merecías.

Perdóname por no haberme dicho esto antes.

Pero estoy a tiempo.

La e(x)sperada

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Eres la ex siempre. ¿Te ha pasado?

Te pasa que sales con un chico/tipo/culito/hombre/man/peor es nada/casi novio/pelado (estos son algunos nombres que usamos en Guayaquil-Ecuador para llamar a la persona del sexo opuesto con el que estamos saliendo); y salen por un tiempo, al principio los dos están de acuerdo en que sólo será algo casual y saldrán por un tiempo hasta ver que pasa, pero a medida que pasa el tiempo, las semanas y un par de meses; uno de los dos empieza a querer tener algo más que ser dos simples personas solteras saliendo. Y adivina que pasa si esa persona que quiere algo más eres tú.

Entonces vienes tú, con tu valentía, tus ganas, y decidida a creer que la otra persona siente lo mismo, y le preguntas ¿qué somos?, y es justo ahí, en ese preciso momento donde tu chico retrocede; y no me refiero a literalmente retroceder, si no a cambiar el tema diciendo que te quiere mucho y eres importante para él, importante. ¿Y qué se supone que haces con eso?

IMPORTANTE, permíteme escribirlo en mayúscula, porque a veces creen que decir eso es suficiente, como si no fueras importante para muchas personas mas. Entonces aquí es donde tú, una mujer “empoderada” del siglo XXI toma la decisión de pedir un tiempo porque no se te ocurre nada más y alejarte de él. Y tomas esta decisión por el simple hecho de no aceptar que importante es suficiente para ti. Y bien hecho.

Después de un par de meses, te enteras que tiene nueva chica, y a los días que en realidad no es su chica, sino su novia. Y no te rías, que tu y yo ya sabemos lo que sigue, SÍ, al año le pide matrimonio y te quedas pensando ¿qué hice mal? ¿qué tengo de malo yo? ¿por qué ella y no yo?. Tranquila, aquí si se aplica el no eres tu, es él.

En realidad no tengo idea lo que te acabo de decir, a mi también me ha pasado, y entendí que simplemente no era el indicado. Así que deja de preguntarte tonterías, de cuestionarte si hay algo malo en ti que tengas que cambiar, y recuerda que no importa si te quedas en la EX, estoy segura que muy pronto va a llegar esa persona que no sólo te considere importante, si no que además te convierta en el amor de su vida.