Con ella

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La sonrisa de ella ocasionaba algo parecido a la felicidad,
y yo no dudaba en conseguir que lo hiciera todo el tiempo.

¿Te has puesto a pensar si hay algo más bonito que ver sonreír a la persona que amas? ¿Has pensado si te conviertes en alguien mejor por el simple hecho de ocasionar que ella sonría todo el tiempo? De escuchar sus carcajadas, o qué sin querer o queriendo, voltee para que le digas algo que la haga reír.

¿Has pensado en un día sin hacerle cosquillas?, porque cuando las haces, no solo ella sonríe, el mundo entero lo hace, y es que a decir verdad la sonrisa de ella tiene algo muy especial, y es que la ocasionas tú.

Ojalá

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Ayer fue un día normal, ojalá y hoy también. Necesito un cambio. Hoy corté las puntas de mi cabello con la tijera de la cocina. Me gusta que te sepa la boca a vino. Sigo escribiendo cada día, pero no te lo cuento todo. Necesito dormir más de 8 horas seguidas. Me gusta que me toques. Duermo con medias porque siempre tengo frío. Estoy sola ahora mismo, pero te pienso. Me gusta el café frío. Tengo miedo de no llegar a tiempo. Quiero un día de mucho sol. Ojalá me beses mucho.

Me hace feliz

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Hoy te hablo un poco de mi proyecto Be Crochet, un pequeño pasatiempo que ha ido creciendo hasta convertirse en una marca. Hoy en día tejo más de 10 piezas diferentes, y hago un Taller al mes, taller en el que enseño a nuevas chicas a tejer desde 0 logrando que conviertan el tejido en un pasatiempo y estilo de vida.

Muchas veces me preguntan que por qué me gusta tanto tejer, y después de eso vienen un sin número de preguntas; tales como, cuánto tiempo llevas tejiendo, dónde aprendiste, cuándo, qué estás tejiendo, entre otras preguntas que siempre respondo: me hace feliz.

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Y creo que esa es una buena razón para seguir tejiendo y enseñar a demás personas a tejer, que tejer es una actividad que hace feliz. Porque te ayuda a crear cosas, a usar tu imaginación tu motricidad y sobre todo a tener paciencia para ver el resultado final. Nos vemos por instagram este mes, que estaré publicando todo lo que se viene con este Taller.

 

@Be_crochets

El café con hielo

El otro día me encontré a tu amiga en el café que está en la esquina, ese que íbamos los Jueves después de las compras. ¿Te acuerdas que siempre pedías los hielos para mi café? Me quedé un rato mientras decidía si debia pedir tu café con leche, por si eso de los milagros existen y llegaras justo a la hora indicada.

¡Cuánto te extraño!

Al final me pedí lo de siempre, el chico de la caja me preguntó si quería hielo, accedí. ¿Sabes que cambiaron el color de las paredes?, creo que te gustaría más, me acuerdo que siempre comentábamos de ese verde color “planta fea” como lo llamabas tú. Le dije al gerente que ese era una buena elección de color y te mandó saludos por cierto.

Me senté en otra mesa, la nuestra estaba ocupada y tampoco quería que un vacío inmenso ocupe tu lugar, así que me senté junto a la ventana que da al parque de niños. Ya lo sé, estás pensando que es un milagro que me siente cerca de niños, pero todos cambiamos y ya ha pasado 1 año, crecí un poquito más. Pero igual te extraño.

Y lo de tu amiga, cierto. Dispersa como siempre, contando de todo menos de lo que en realidad quiero contar. Me la topé al salir, me preguntó cómo estaba, que si había podido sin ti. ¿En serio alguien puede ser capaz de hacer una pregunta así?, lo sé; estás preguntandote por qué no estabas ahí para responderle lo que se merece, pero lo hice yo.

-Sobreviviendo día a día, como me enseñó- le dije.

-Sonriendo cada vez que abro los ojos, porque sé que es un nuevo día- repetí.

-Y recordándola porque no hay ningún sólo latido de mi corazón que no eche de menos su presencia- Y creo que logré que se vaya, ni se despidió.

Y es casi lo mismo que repito cuando alguien me pregunta cómo llevo tu ausencia. Pero en realidad tu y yo sabemos que el dolor aún no se va. Te extraño mamá.

La puerta de embarque

Alguna vez me preguntaron que por qué no me dolían las despedidas, que por qué me quedaba hasta el último adiós de una persona, o esperaba hasta que atraviesen la puerta de embarque. Que por qué me quedaba con él si sabía que se iba a ir, que por qué volvía para despedirme y siempre era la primera en decir adiós.

Y creo que es porque me hace fuerte, las despedidas me dan un poco de tranquilidad, o miedo. Porque me hacen entender que somos almas libres, y que llegamos a algún lado o a alguien en el momento que necesitamos hacerlo, y que de esa misma forma nos vamos.

Tal vez y si es miedo, a irme yo, a dejarlo, a no decir adiós a tiempo, a que no volteen mientras voy por la puerta de embarque. Y por eso no me duele despedirme, porque así entiendo que las personas no son eternas, que están prestadas, que sólo podemos tenerlas un instante o muchos años; y ya depende de nosotros disfrutar al máximo de ese tiempo.

Que gracias por estar, gracias por llegar, y que hasta pronto o hasta aquí; pero gracias.

Que pasa

Me dijeron que el tiempo pasa volando, que la vida es una sola, que las oportunidades llegan y se van, que no se deja para mañana lo que se puede hacer hoy, que hay que madrugar, que no hay que perder el tiempo, que la edad, que los hijos, que las metas tienen fecha de caducidad, que la vida se pasa.

Me dijeron tantas cosas, tantas…

Pero siempre fui de hacer lo contrario, de ir contra la corriente, de tomarme mi tiempo, de dormir hasta tarde, de ver la vida como pasa. Y entendí que lo bueno tarda, que lo que vale la pena, llega, pero tarde. Que todo el mundo te aconseja para que seas lo que quieres, pero no feliz.

Que la vida SI pasa, y yo voy con ella.