Selina Tena

Me escapé unos días a este paraíso. Tena, Ecuador.
Fui con 3 personas más desde Guayaquil, y cómo nos íbamos 4 días decidimos viajar a Quito en avión y salir desde Quito en un Shuttle a Tena, Selina Tena para ser específico que es dónde nos hospedamos.
Selina Tena es una cadena de hostales que hay en todo el mundo, elegí este lugar porque me lo recomendaron y a pesar de unas pequeñas cosas que no me gustaron que te las cuento ahora, te lo recomiendo también.
Hice la reservación por booking y en sus filtros la habitación que había elegido tenía aire acondicionado, lo que para mí fue fantástico y por ese elegí esa. Llegamos a Selina al medio día y el check in era a las 3pm, no había problema porque ellos tienen un cuarto donde guardan las maletas para que puedas usar las instalaciones desde el momento que llegas. Así que lo primero que hicimos fue comer, y buscar conocer algo por nuestra cuenta, Selina nos ayudaba llamando a los taxis, sólo teníamos que esperar de 15 a 20 minutos.
Al regreso del paseo, cuando fuimos a nuestras habitaciones nos enteramos que no tenían aire acondicionado y tampoco luz. Se imaginan mi decepción. Nos dijeron que era un problema de booking, porque ellos no tienen habitaciones con AC, más que la suite familiar o algo así. Se disculparon y me dieron una mejor habitación, con ventanas grandes y un ventilador, con eso me puse un poco feliz. No podía pedir más, porque en serio no había luz.

img_5014

Las cabañas tienen 4 habitaciones, 1 baño, 2 lavamanos, 1 balcón y un enchufe en el pasillo. En ese enchufe está conectada una lámpara que es la única luz que hay por cabaña, y el único toma corriente que tienes. La verdad no me molestó eso, usaba la linterna de mi celular y te dan unas lámparas a gas (que en realidad son más bonitas que funcionales) entonces con eso te las arreglas. Pero en las áreas comunes tienes wifi con internet rápido y muchos enchufes para que cargues todas tus cosas, cámaras, laptops, celulares, linternas, entre otras cosas.
El área de la piscina es grande y bonito y o mejor es que puedes estar hasta la noche en ella y el clima se da para hacerlo. Además tienen una biblioteca, en realidad no tiene muchos libros, pero puedes subir y leer el libro que lleves de viajes o hacer otra actividad como tejer, porque la vista y luz es bonita. Por cierto, hay una mesa de billar, jugamos toda la noche y gané 2 veces.
El restaurante tiene algunas opciones y la comida está rica, yo llevé 4 latas de atún y mis galletas por si no encontraba nada de mi gusto en el restaurante de Selina, pero la verdad que no los usé. Y los precios son buenos. Por ejemplo, mi desayuno de tigrillo $4 + 1.50 de café, $5.50 y podías pedirte tocino extra, o huevos extra y eso era $1 o $2 extras. Los platos a la carta, como im favorito que fueron las brochetas de pollo costaba $6 y venía con tortilla de yuca o papás rústicas, deliciosas esas 2 opciones. Y hay sánduches, hamburguesas, pancakes, postres, y cocteles.
En realidad fue una buen estadía, a pesar de esos puntos que te conté y que pienso que es mejor que los sepas antes de ir, así no tendrás ningún problema al momento de llegar. El personal es muy amable y el lugar realmente te desconecta d la ciudad y llena de paz.

Te dejo unos datos de precios para que tomes en cuenta en tu próximo viaje:
· Shuttle Quito a Tena y viceversa: $25 por persona
· Desayunos $4 – $8
· Platos a la carta $6 – $12
· Taxi Selina – Puerto Misahualli $8
· Taxi Puerto MIsahualli – Selina $5
· Selina – Cavernas Jumandy $12
Espero que estos datos te ayuden un poquito en tu próximo viaje.

Con ella

IMG_0349

La sonrisa de ella ocasionaba algo parecido a la felicidad,
y yo no dudaba en conseguir que lo hiciera todo el tiempo.

¿Te has puesto a pensar si hay algo más bonito que ver sonreír a la persona que amas? ¿Has pensado si te conviertes en alguien mejor por el simple hecho de ocasionar que ella sonría todo el tiempo? De escuchar sus carcajadas, o qué sin querer o queriendo, voltee para que le digas algo que la haga reír.

¿Has pensado en un día sin hacerle cosquillas?, porque cuando las haces, no solo ella sonríe, el mundo entero lo hace, y es que a decir verdad la sonrisa de ella tiene algo muy especial, y es que la ocasionas tú.

Ojalá

image2.jpeg

Ayer fue un día normal, ojalá y hoy también. Necesito un cambio. Hoy corté las puntas de mi cabello con la tijera de la cocina. Me gusta que te sepa la boca a vino. Sigo escribiendo cada día, pero no te lo cuento todo. Necesito dormir más de 8 horas seguidas. Me gusta que me toques. Duermo con medias porque siempre tengo frío. Estoy sola ahora mismo, pero te pienso. Me gusta el café frío. Tengo miedo de no llegar a tiempo. Quiero un día de mucho sol. Ojalá me beses mucho.

Me hace feliz

img_0391.jpg

Hoy te hablo un poco de mi proyecto Be Crochet, un pequeño pasatiempo que ha ido creciendo hasta convertirse en una marca. Hoy en día tejo más de 10 piezas diferentes, y hago un Taller al mes, taller en el que enseño a nuevas chicas a tejer desde 0 logrando que conviertan el tejido en un pasatiempo y estilo de vida.

Muchas veces me preguntan que por qué me gusta tanto tejer, y después de eso vienen un sin número de preguntas; tales como, cuánto tiempo llevas tejiendo, dónde aprendiste, cuándo, qué estás tejiendo, entre otras preguntas que siempre respondo: me hace feliz.

img_0563.jpg
Y creo que esa es una buena razón para seguir tejiendo y enseñar a demás personas a tejer, que tejer es una actividad que hace feliz. Porque te ayuda a crear cosas, a usar tu imaginación tu motricidad y sobre todo a tener paciencia para ver el resultado final. Nos vemos por instagram este mes, que estaré publicando todo lo que se viene con este Taller.

 

@Be_crochets

El café con hielo

El otro día me encontré a tu amiga en el café que está en la esquina, ese que íbamos los Jueves después de las compras. ¿Te acuerdas que siempre pedías los hielos para mi café? Me quedé un rato mientras decidía si debia pedir tu café con leche, por si eso de los milagros existen y llegaras justo a la hora indicada.

¡Cuánto te extraño!

Al final me pedí lo de siempre, el chico de la caja me preguntó si quería hielo, accedí. ¿Sabes que cambiaron el color de las paredes?, creo que te gustaría más, me acuerdo que siempre comentábamos de ese verde color “planta fea” como lo llamabas tú. Le dije al gerente que ese era una buena elección de color y te mandó saludos por cierto.

Me senté en otra mesa, la nuestra estaba ocupada y tampoco quería que un vacío inmenso ocupe tu lugar, así que me senté junto a la ventana que da al parque de niños. Ya lo sé, estás pensando que es un milagro que me siente cerca de niños, pero todos cambiamos y ya ha pasado 1 año, crecí un poquito más. Pero igual te extraño.

Y lo de tu amiga, cierto. Dispersa como siempre, contando de todo menos de lo que en realidad quiero contar. Me la topé al salir, me preguntó cómo estaba, que si había podido sin ti. ¿En serio alguien puede ser capaz de hacer una pregunta así?, lo sé; estás preguntandote por qué no estabas ahí para responderle lo que se merece, pero lo hice yo.

-Sobreviviendo día a día, como me enseñó- le dije.

-Sonriendo cada vez que abro los ojos, porque sé que es un nuevo día- repetí.

-Y recordándola porque no hay ningún sólo latido de mi corazón que no eche de menos su presencia- Y creo que logré que se vaya, ni se despidió.

Y es casi lo mismo que repito cuando alguien me pregunta cómo llevo tu ausencia. Pero en realidad tu y yo sabemos que el dolor aún no se va. Te extraño mamá.

La puerta de embarque

Alguna vez me preguntaron que por qué no me dolían las despedidas, que por qué me quedaba hasta el último adiós de una persona, o esperaba hasta que atraviesen la puerta de embarque. Que por qué me quedaba con él si sabía que se iba a ir, que por qué volvía para despedirme y siempre era la primera en decir adiós.

Y creo que es porque me hace fuerte, las despedidas me dan un poco de tranquilidad, o miedo. Porque me hacen entender que somos almas libres, y que llegamos a algún lado o a alguien en el momento que necesitamos hacerlo, y que de esa misma forma nos vamos.

Tal vez y si es miedo, a irme yo, a dejarlo, a no decir adiós a tiempo, a que no volteen mientras voy por la puerta de embarque. Y por eso no me duele despedirme, porque así entiendo que las personas no son eternas, que están prestadas, que sólo podemos tenerlas un instante o muchos años; y ya depende de nosotros disfrutar al máximo de ese tiempo.

Que gracias por estar, gracias por llegar, y que hasta pronto o hasta aquí; pero gracias.