Día 55 – Día de la madre

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Feliz día ma, ciela, graciela, eunice, mami, mamita, feliz día.

Hoy son 55 días de cuarentena y 2 años sin mamá, hoy puedo decir que ella fue el mejor ser humano que he conocido en mis 29 años de vida. Me enseñó tanto, y más, que ahora que no está entiendo tantas cosas.

A veces tengo miedo, porque siento que olvido su voz, que olvido la forma en que me llamaba, en que preguntaba por mí, en que arreglaba mi pelo al salir, por eso de que siempre voy despeinada; a veces siento que olvido la forma en que cocinaba para mi, luego cocino y recuerdo que lo aprendí de ella; a veces olvido como me veía y me repetía que era hermosa sin muchas pinturas en mi cara. A veces tengo miedo, olvidarla.

Y no porque en todos estos años no haya creado un vínculo hermoso, por ser su primera hija, y por ser lo más opuesto a mí y entender y respetarnos tanto; sino porque la mente que juega conmigo confunde su tono de voz, su aroma, su risa y los sonidos que hacía al caminar. Me asusta, porque pensar eso hace que detenga todo y recurra a la parte de mi cerebro que tiene toda esa información, porque para mí, es importante recordar.

A veces, la siento, pero en seguida despierto, y me encuentro con un dolor tan fuerte que desearía no despertar mas, esas mismas veces imagino que no hay sol y cierro mis ojos para soñar en ese lugar donde estaremos las dos.

La extraño.

La extraño tanto, y cada latido mío la recuerda; recuerda y a la vez olvida, porque no se le puede pedir mucho a esta mente que tiende a traicionar. A pesar de eso, gracias, porque siempre supiste que ibas a marcharte y me diste todas las herramientas para salir adelante, sin ti, aquí. Para enfrentar la vida, para entenderme y para amarme, tal cual soy. Gracias, porque desde chica me enseñaste a defenderme cuando otros no me entendía y criticaban mi forma de ser, gracias, por salir a defenderme cuando no sabía cómo hacerlo, y gracias porque hoy te entiendo ma.

Ma, te extraño.

Ma, ¿te veo pronto?

Ma, espérame…

Diseñadora gráfica

 

Hoy es el #Diadeldiseño y encerrada en casa trabajando desde mi laptop recordé todo lo que me trajo hasta aquí.

La mayoría asocia a un diseñador con lentes, música y apple. Y es que en verdad si amamos apple, macbook, iphone, todo lo que tenga la manzanita, y más que por la marca en sí es porque el diseño de apple es minimalista y funcional, y muchos de nosotros somos fanáticos de esto.

Hoy recordé mis días de estudios, entré a la universidad a mis 17 años, con muchas ideas locas en mi cabeza y con ganas de aprender. Y en mi universidad el método que usaban era “aprender haciendo”, la primera vez que escuché eso no entendí, pero a medida que pasaban horas en clases entendí mucho. Yo aprendí a hacer tipografía con papa, tallándola; aprendí a hacer packaging creando un empaque de papel para huevos y tirándolos desde el segundo piso, al tercer intento logré que ni un huevo se rompa.

Aprendí a hacer carteles con plastilina, con pintura y manos; entendí como plasmar una idea pintando toda una escuela, aprendí a armar conceptos y dibujarlos en zapatos, me enseñaron a leer, un montón. Todos los días había algo nuevo que leer, y escribir, me enseñaron a pensar, a crear, y a compartir.

Hoy, 27 de abril 2020, después de 10 años de ejercer mi profesión, puedo recordar mi primer diseño, mis errores, mis trabajos, los colegas, la amistad con los profesores, los amigos que me dejó la universidad y todo lo que me queda por aprender y hacer.

 

Día 36

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He tenido una semana muy difícil, hay cosas que pasan y uno calla. Pero si tengo que resaltar algo bueno de mí, es que soy de las personas que no se guarda nada, que si tiene que hablar, decir o pedir perdón lo hace, y soy buena para buscar ayuda. Eso lo aprendí desde chica, como así también entendí que eso no me hace débil, menos mujer o perdedora; sino mas bien, me ayuda a encontrar la manera de crecer y salir de ese estado.

Soy una mujer de 29 años super activa, trabajo 10 horas al día, hago ejercicios 4 veces a la semana, salgo los fines de semana con mis amigos de siempre. Amo los planes en casa, juegos de mesa, cocinar, tomar el café o una copita de vino. Esa soy yo -antes de- y lo digo porque quiero que sepas que no soy de ir a bares, discotecas, chat todo el día, conocer nueva gente o ser sedentaria; sino más disfruto con los míos siempre y busco hacer planes que nos mantengan juntos. No pienso mucho cuando se trata de viajar, sólo armo mi maleta y estoy lista para ir a dónde sea, con tal de conocer nuevos lugares. Amo mi país, con locura. Su gente, sus climas, sus comidas en todas sus regiones, amo fotografiarlo, y lo extraño tanto.

En esta cuarentena me he visto obligada a quedarme en casa, como todos. La verdad, no me siento deprimida, pero sí tengo ansiedad, menos de lo que imagina que podía tener en una situación como está -antes de- no sabía que era la ansiedad ni tener pesadillas que no recuerdo al despertar. Tengo mi trabajo, a los míos cerca, he perdido a familiares pero tengo la certeza que pronto nos veremos en un mejor lugar; tengo proyectos que estoy planeando para ver cómo ayudar con esto que se nos viene, tengo dudas y miedo.

Miedo, no de enfermarme, no de morir. Nunca he tenido miedo a esas cosas, más que pena por lo que tendría que pasar mi familia. Pero tengo miedo, un miedo causado por quienes gobiernan mi país, me siento estafada, engañada, siento que me han manipulado y han hecho conmigo lo que quieren. Siento que aunque me saqué la venda, me están apagando las luces que tengo para poder seguir. Me siento abandonada por los que se suponen deberían de cuidar de mi economía, de mi salud, de mi gente, de mis hermosas tierras, de mi montañas y playas. Estoy desilusionada, me duele.

Tengo impotencia, porque desde mi profesión no he podido hacer mucho, pero también entendí que desde mi posición, como ecuatoriana y como mujer he podido ayudar a los que más he podido, ya sea económicamente o dando palabras de aliento y amor. Y recibir lo mismo me llena de esperanza, porque entiendo qué a pesar de todo esto que estamos pasando ahí está mi hermosa gente dando la mano, gracias.

Estoy viviendo un día a la vez, estoy buscando no afanarme por el día de mañana, estoy entendiendo muchas cosas que me duelen, estoy al pendiente de mi familia, de mis amigos; estoy buscando cómo más ayudar. Pero sobre todo estoy reconociéndome y eso me gusta.

ESTOY -antes de- también estaba, pero definitivamente algo ha cambiado, y eso está bien

Día 22

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No estoy contando los días…

Mi alarma suena 6:30am, como de costumbre. Abro la ventana y me acuerdo que hoy no salgo de casa. Vuelvo a dormir.

Mi perro me levanta para que le abra la puerta, veo la hora, son las 8:15am, me quedé dormida. Abro la puerta, me ducho en 5 minutos y me como una manzana con mantequilla de maní mientras me siento a empezar mi horario de trabajo desde casa.

Reviso mail, son las 10am y mi hermana me trae de desayuno una tostada con batido de frutilla mientras estoy en una reunión con mis compañeros. Revisamos el plan de trabajo del próximo mes, con mucha incertidumbre, no sabemos qué va a pasar. Se termina la reunión 12:30 del día.

Se va la luz, aprovecho y me levanto 10 minutos para salir a mi garaje y caminar. Hace calor, me duele mucho la espalda porque no tengo escritorio ni silla cómoda para trabajar. Me detengo un ratito para respirar.

Regresa la luz y nos ponemos a cocinar, moro de lenteja, patacones y pescado. Como en 15 minutos, mientras me alisto para la capacitación de las 2 de la tarde, 3pm se termina la capacitación en tiempo record. Normalmente duran 2 a 3 horas.

Me levanto a servirme un té verde, tengo sueño. Trabajo en la propuesta para la siguiente campaña, me doy cuenta que son las 6pm. Estoy cansada de estar sentada.

Se acabó mi día de trabajo, saco la ropa de la lavadora y la pongo en la secadora, barro el lugar donde voy a a poner mi mat, son las 7:30pm empiezo mi clase de yoga.

Miro mi teléfono, 9pm y me levanto de mi mat. Seco mis lágrimas y tomo una ducha de 15 minutos con agua fría, me lleno de recuerdos y a su vez, siento paz.

Me pongo la pijama y como algo, hablo con papá, con mi tías, reviso mi teléfono y leo un poco de noticias. Sonrío, me enojo. Siento impotencia, respiro. Cierro los ojos, recuerdo. Seco mis lágrimas y me lleno de paz. Le creo. Dejo mi teléfono y veo algo de televisión.

Antes de dormirme, abro la computadora y te cuento esto. Reviso mi agenda y me fijo en qué día voy, siento esperanza.

Hasta mañana.

 

 

 

Día 11

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Día 11, intento no llevar la cuenta, ayer cuando me olvidé en qué fecha estaba revisé mi agenda y vi todo lo que tenía programado para esta semana, los cumpleaños de amigos, viajes, conciertos, las cenas y risas que tenía programado para esa semana.

Estoy encerrada, salgo al garaje saltando un día para sacar la basura y regar las plantas. Aún no entro en desesperación, creo que eso tiene que ver con el trabajo de 8 horas que realizo, más la hora de yoga, tengo 10 horas (contando el almuerzo) seguidas de ocupación, y llega la noche para poder descansar.

Nos dividimos el trabajo en casa con mi hermana. Estamos solas las dos, así que decidimos que yo me encargaba de la limpieza, lavar la ropa y platos, y ella de cocinar y dobla la ropa. Hacer esto nos ha ayudado mucho a mantener toda la casa en orden, sobre todo porque yo soy super ordenada y me gusta limpiar, y ella normalmente siempre está haciendo nuevos platos en la cocina. Anoche hizo torta de banana ❤

Y recién voy 2 fines de semana encerrada, así que hasta ahora no me desespera este encierro, sin embargo hablo en las mañanas con Dios y por las noches medito, es mi manera de encontrar paz en medio de este caos. En fin, seguiremos manteniendo la calma y escuchando a nuestras autoridades, es lo único que nos piden hacer.

Quédate en casa, por favor.

24 de marzo 2020

 

 

#Yomequedoencasa

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Hoy subí esta foto en instagram bebaferreira en la que prácticamente les contaba que todo lo que iba a subir este tiempo era mentira. Mentira, plan es broma.

Y es que hemos decidido desde la semana pasada un grupo pequeño de personas quedarnos en nuestras casas, antes que fueran órdenes de nuestro gobierno. ¿Y por qué lo decidimos?, porque entendimos que era la mejor forma de colaborar con MSP y con nuestro país, para prevenir que este virus COVID-19 por el que todos de cierta manera estamos unidos luchando para salir de esto.

Entonces el día de hoy, después de un tiempo fuera de mi web, quiero decirte que astoy sentada en mi escritorio, en casa, con mi computadora, ropa cómoda de salir, sin brasier porque algo bueno tengo que sacar de esto, mi taza de café y mi cuaderno, conectada en línea trabajando, y revisando las noticas cada 30 minutos. Y esto con el fin de seguir ayudando a que este virus no se propague.

Te lo pido a ti, piensa en tu ciudad, tu país, en los países que quieres conocer. Piensa en tu familia y amigos, en tu vecino, en el guardia que saludas cuando vas a tu trabajo. Pienso en tu cafetería favorita, tu grupo de yoga o ejercicio. Piensa en todas esas personas que te cruzas cuando vas de compras. Piensa en ti, y no salgas si no es necesario, tienes mucha razones para no hacerlo.

Yo esta semana estaré conectada por las noches en mi redes sociales para contarles que estoy haciendo en mi tiempo libre, que es desde las 17H30 y si tengo algo de tiempo, de pronto vemos la forma de hacer algún tutorial o algo para poder aprender juntos.

Si tienen ideas me escriben por aquí y estamos en contacto.

#yomequedoencasa trabajando, cocinando, tejiendo, viendo tv, durmiendo, cuidando de mi y de la gente que amo 💜