Recordar(me)

Llevo el corazón roto desde que te perdí, desde aquel mensaje en el que me dijiste que ya no podías más, que habías luchado mucho, que deje de luchar por ti. En esa mirada en la que me aseguraste que estarías bien, y que yo estaría bien en este mundo sin ti. ¿Cómo se te ocurrió decirme algo así?

Se me rompió el corazón, esa vez que tomaste mi mano, y me dijiste que te ibas, y que gracias. Si, llevo recogiéndome a pedazos, sobreviviendo, curando las heridas que han querido abrirse, porque me rompí, porque contigo dejé ir parte de mi.

Esas mismas veces, me detengo a pensarte para volver a sentir. Y es que la verdad, recordarte me hace feliz.

¿Te quedas un ratito más?, mamá.

Quédate

Aún no lo sabes, pero tú y yo vamos a estar juntos. Me miras y no entiendes por que, pero esos ojos me dicen que me quieres, y más cuando prestas atención a mis labios al decirte algo.

Y lo creo, porque yo soy tan de bailar y tu de verme hacerlo, te ríes de las tonterías que digo y me haces cosquillas para escucharme gritar. Te miro, y hago cosas para verte brillar, aunque me esconda en un montón de palabras para disimular.

Que te quiero por cierto, y nos he imaginado recorriendo carreteras, viendo el amanecer con un abrazo y corriendo hacia el sol que se oculta. ¿Ahora lo entiendes?

Y que te enteres que estoy preparada para que te quedes, para los desayunos en la cama y los libros antes de la siesta, pero no voy a luchar porque lo hagas. 

Y que basta ya, que hasta aquí, que hasta luego y… tal vez hasta ti.

Después de ti

Después de ti…
Después de noches a solas, de silencio en las madrugadas, de despertar sin oler el café, y no esperar el desayuno en cama. Después de no tener a alguien recordando quitar los pelos de la cama y los que van cayendo al piso.

Después de los vinos sin abrir, del gin tonic que siempre se hacía esperar por si llegaba una ocasión para brindar, de las migajas en la almohada, de ver juntos la caída del sol y bailarte a contra luz.

Después de ti, de esa nostalgia de no ver el reloj por si se acercaba la hora que llegaras a casa, de quedarme horas a escucharte hablar y contarte mis miedos, de mi felicidad que era a causa de verte reír.

Después de tanto, me he dado cuenta… hay vida después de ti.

Entendí, que todo lo que hiciste estuvo bien, que fui yo, que fuiste tú y a veces ambos, que no pudimos coincidir en horarios, en tiempos, que el tren llegaba a mi cuando tú ya lo habías perdido. Que no queríamos agarrar ticket para ir tras el otro, entendí que mi vida fuiste tu estos último años, que tu vida fui yo y la sonrisa que tenías todo el día era a causa de mí.

Y ahora me he dado cuenta, que todo este aire es para mí, que he puesto la alarma para despertar por mí sola, que escribo lo que necesito leer, que te quise y cada segundo valió la pena a tu lado, que fuiste tu y yo al mismo tiempo los que decidimos parar y despedimos en la esquina de siempre.

Que hasta aquí, que gracias, y hasta siempre

Gracias y de nada

¡Gracias y de nada!

Nací a las 10H00 mamá siempre me lo decía y hace poco encontré mi partida de nacimiento y lo comprobé ahora entiendo porque siempre ha sido mi hora favorita.

Hoy 10H00 me permito agradecerme por ser auténtica, por al fin entender que no debo guardarme nada, a permitirme amar, abrazar, escribir, invitar miles de cafés. Me agradezco por aprender a decir que no, porque se me da fácil perdir disculpas y por dejarme días libres para mi.

Aún no encuentro sentido a algunos días, aún meto las 4 y me equivoco, también me río un montón de esas equivocaciones, y otras tanto lloro para seguir adelante, dejé de sentir pena por muchas cosas y empecé a hablar de lo que quiero y siento.

Y de nada, porque también entendí que estar en mi vida y a mi lado vale la pena. Porque soy alguien que lo vale✨ porque amo y amo de verdad, porque puedo viajar horas por darte ese abrazo que necesitas, porque soy detallista y porque no necesito razón para querer, porque doy mi tiempo por ti 🤍🖤

31 años, y se sienten super bien

Mi mejor versión

Encuentra tu mejor versión, es lo que he escuchado decir últimamente, sobre todo cuando admito que estoy pasando por un momento de ansiedad en el que intento encontrar la manera de canalizar lo que estoy sintiendo.

Que en la vida nos encontraríamos con personas que nos dirían muchas cosas, que nos mostrarían mejores versiones de ellas mismas… y las peores también. Y que aprenderíamos a estar con quien que no tienen intención a cambiarnos, que nos quieren en todas nuestras facetas.

Que nos aceptaríamos tal cual somos, después de noches de llantos, de días sin sol ni lluvia, de mensajes sin responder y llamadas perdidas, veríamos ese amanecer que tanto tiempo soñamos y tendríamos tiempo para los atardeceres.

No intento más nada que arreglar ciertas cosas que quieren ser arregladas, las que no las dejo atrás, las levanto y pongo en su lugar, y entender que todo hemos estado ahí, que buscamos salir y que sí, todo va a estar bien.

Escucha a tu cuerpo

Cuántas veces escuché criticar mi cuerpo. Que muy flaca “deberías de comer más”, que se me ve hinchada “pareces embarazada”, que se me ven un poco las estrías “podrías hacerte un tratamiento”. Que la celulitis “no entiendo porque tienes celulitis si eres flaca”.

Por años escuché eso, muchas veces respondía, otras me las creía y cubría mi cuerpo. Pero hace 3 años entendí lo increíble que soy, lo que este cuerpo lastimado, manchado, llego de cicatrices, celulitis y estrías me permitía hacer.

Y desde entonces nunca más he dejado que un comentario sobre mi cuerpo me lastime, y tampoco me quedo callada.

Hoy, a mis 30 años 🦋 he aprendido a entender mi cuerpo, y a darle lo que necesita, bueno, sigo aprendiendo.