Hola herida

Curar(te) duele, es la razón por la que preferimos ponernos banditas en ese dolor porque duele menos el quitar esa bandita que sanar ese dolor.

Sigue sin existir un manual que nos diga que esquivar ese dolor solo nos traerás más dolor, ojalá e hiciéramos caso a esa primera sensación de alerta, a esas señales que estaban cuando salíamos a la calle, en cada mensaje, en cada foto. A ese primer cosquilleo que dice que es momento de detenernos, que por ahí no es el camino y nos vamos a tropezar, ojalá y no.

Pero me perdono por esas veces que no supe curarme, me perdono por ser mi propia ley y juzgarme en momentos en los que no me podía levantar de cama y aún así lo hice, me perdono 1, 2, 4 y todas esas veces que usé palabras ofensivas contra mi.

Porque hoy, parada frente a mí puedo decir que soy valiente, y poco a poco he ido sacando esas banditas, me duele y un montón. A veces creo saber que tengo que hacer y otras no tengo idea; pero me cansé de esta quietud que es todo menos amor a mi mism@ y me veo de nuevo al espejo mientras descubro una bandita más.

Ojalá y pronto te vayas, querida herida.

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