¿Sabes bailar?

No se si fue la forma en que sostenías el vaso mientras me veías bailar, o la risa que te causé  cuando de lejos te bailé.

No recuerdo la música que sonaba pero recuerdo dar vueltas y en cada una estabas ahí mirándome.

– ¿Eres bailarina? Preguntaste 

Y en ese momento te vi.

No sé si fueron mis ganas, el vaso de agua que me diste o el destino que quería que vaya a ese lugar, pero desde esa noche, te veo.

Hola herida

Curar(te) duele, es la razón por la que preferimos ponernos banditas en ese dolor porque duele menos el quitar esa bandita que sanar ese dolor.

Sigue sin existir un manual que nos diga que esquivar ese dolor solo nos traerás más dolor, ojalá e hiciéramos caso a esa primera sensación de alerta, a esas señales que estaban cuando salíamos a la calle, en cada mensaje, en cada foto. A ese primer cosquilleo que dice que es momento de detenernos, que por ahí no es el camino y nos vamos a tropezar, ojalá y no.

Pero me perdono por esas veces que no supe curarme, me perdono por ser mi propia ley y juzgarme en momentos en los que no me podía levantar de cama y aún así lo hice, me perdono 1, 2, 4 y todas esas veces que usé palabras ofensivas contra mi.

Porque hoy, parada frente a mí puedo decir que soy valiente, y poco a poco he ido sacando esas banditas, me duele y un montón. A veces creo saber que tengo que hacer y otras no tengo idea; pero me cansé de esta quietud que es todo menos amor a mi mism@ y me veo de nuevo al espejo mientras descubro una bandita más.

Ojalá y pronto te vayas, querida herida.

Tengo algo que decirte

Tengo algo que decirte. Y es que está bien que hoy no tengas ganas de nada, que está bien llorar, está bien si este día no salieron las cosas como querías, esto solo te demuestra que hay días «malos» que están ahí para enseñarnos, para ayudarnos a superarnos a nosotros mismos, que esos mismos días son los que nos van a llevar a conocernos y entender de que estamos hechos.

Entonces, recuerda que sólo tuviste un día malo, que ese día va a pasar y lo único que puedes hacer es coger las pequeñas situaciones y construir algo con eso. Y entender que no hay regreso atrás, que el «hubiera» ya no sirve, pero que el «mañana» te está esperando.

Así que por favor, mañana será otro día, y deseo que tengas más miedo de perder tiempo que de no hacer lo que quieres. Empieza a creer en tu valor, empieza a disfrutar(te) y empieza por ti, a decirte todos los días que SI, aún los que no salieron como quisieras.

Y una última cosa, deseo que recibas el mismo amor que das

Recordar(me)

Llevo el corazón roto desde que te perdí, desde aquel mensaje en el que me dijiste que ya no podías más, que habías luchado mucho, que deje de luchar por ti. En esa mirada en la que me aseguraste que estarías bien, y que yo estaría bien en este mundo sin ti. ¿Cómo se te ocurrió decirme algo así?

Se me rompió el corazón, esa vez que tomaste mi mano, y me dijiste que te ibas, y que gracias. Si, llevo recogiéndome a pedazos, sobreviviendo, curando las heridas que han querido abrirse, porque me rompí, porque contigo dejé ir parte de mi.

Esas mismas veces, me detengo a pensarte para volver a sentir. Y es que la verdad, recordarte me hace feliz.

¿Te quedas un ratito más?, mamá.

Quédate

Aún no lo sabes, pero tú y yo vamos a estar juntos. Me miras y no entiendes por que, pero esos ojos me dicen que me quieres, y más cuando prestas atención a mis labios al decirte algo.

Y lo creo, porque yo soy tan de bailar y tu de verme hacerlo, te ríes de las tonterías que digo y me haces cosquillas para escucharme gritar. Te miro, y hago cosas para verte brillar, aunque me esconda en un montón de palabras para disimular.

Que te quiero por cierto, y nos he imaginado recorriendo carreteras, viendo el amanecer con un abrazo y corriendo hacia el sol que se oculta. ¿Ahora lo entiendes?

Y que te enteres que estoy preparada para que te quedes, para los desayunos en la cama y los libros antes de la siesta, pero no voy a luchar porque lo hagas. 

Y que basta ya, que hasta aquí, que hasta luego y… tal vez hasta ti.

Después de ti

Después de ti…
Después de noches a solas, de silencio en las madrugadas, de despertar sin oler el café, y no esperar el desayuno en cama. Después de no tener a alguien recordando quitar los pelos de la cama y los que van cayendo al piso.

Después de los vinos sin abrir, del gin tonic que siempre se hacía esperar por si llegaba una ocasión para brindar, de las migajas en la almohada, de ver juntos la caída del sol y bailarte a contra luz.

Después de ti, de esa nostalgia de no ver el reloj por si se acercaba la hora que llegaras a casa, de quedarme horas a escucharte hablar y contarte mis miedos, de mi felicidad que era a causa de verte reír.

Después de tanto, me he dado cuenta… hay vida después de ti.

Entendí, que todo lo que hiciste estuvo bien, que fui yo, que fuiste tú y a veces ambos, que no pudimos coincidir en horarios, en tiempos, que el tren llegaba a mi cuando tú ya lo habías perdido. Que no queríamos agarrar ticket para ir tras el otro, entendí que mi vida fuiste tu estos último años, que tu vida fui yo y la sonrisa que tenías todo el día era a causa de mí.

Y ahora me he dado cuenta, que todo este aire es para mí, que he puesto la alarma para despertar por mí sola, que escribo lo que necesito leer, que te quise y cada segundo valió la pena a tu lado, que fuiste tu y yo al mismo tiempo los que decidimos parar y despedimos en la esquina de siempre.

Que hasta aquí, que gracias, y hasta siempre